Viajar en casa también es viajar, es reconocer el mundo donde viví por años y dejé para cambiar sus paisajes urbanos por caminatas a la orilla del mar. Sin embargo mi ciudad, la Ciudad de México tiene para mis ojos un encanto sin igual, tanto que cuando vuelvo quiero sentir y andar sus calles ruidosas, sus clásicos rincones, los de mi padre y los de mi abuelo y los mios.
Esta visita fué especial, desde el momento de ver la luz de la mañana en la plaza de Bellas Artes con un viento fresco que despejaba de nubes y humo el panorama mostrandonos los tonos no habituales de su cielo. Un cilindrero esperaba con el sombrerete, niños globos luz y los anuncios de la cartelera. Una sonrisa dibujo mi cara, estabamos todos, mis padres y hermano, suegros y cuñados, solo nos falto uno y nuestro tesoro, ni niña.
(Leer más)
Comentarios recientes
hace 3 meses
hace 7 meses
hace 9 meses
hace 10 meses
hace 11 meses